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*En 8 meses Rocío Nahle ha demostrado con verdadera vocación de servicio su Amor a Veracruz.

30 julio, 2025 | Paises, Veracruz

No nos equivoquemos el enemigo común en Veracruz es el flagelo de la delincuencia, la pobreza, el olvido, la desidia y la corrupción que ex-gobernadores dejaron como un legado funesto.

Xalapa, Ver. 28/07/2025.- “La corrupción es un asunto cultural y lo peor que le puede pasar a una sociedad es acostumbrarse a ella”: Fernando Savater.

Durante décadas, en Veracruz nos acostumbramos peligrosamente a la corrupción, nos arrebataron la capacidad de asombro, se volvió normal ver desfilar políticos que, en lugar de servir, se sirvieron del poder. Gobernadores que convirtieron el aparato público en una maquinaria de saqueo, dejando tras de sí pobreza, violencia, deuda e impunidad.

Un legado de ignominia

Por más de 20 años Veracruz vivió la corrupción política, la impunidad, las desapariciones, las bandas criminales y la deuda pública estatal y a flor de piel la población el terror que la delincuencia fue sembrando al amparo de las autoridades que nunca hicieron nada para ponerle un alto a la violencia desmesurada que hoy nos tiene en la zozobra y por el contrario “pactaron en lo oscurito”.

La historia reciente está marcada por cuatro nombres que no deben ser olvidados:

• Miguel Alemán Velasco (1998–2004): llegó al poder sin oposición real y, según se ha documentado, desvió alrededor de 3,500 millones de pesos a una empresa (en su momento) de reciente creación.

• Fidel Herrera Beltrán (2004–2010): tejió alianzas oscuras con el crimen organizado, protagonizó escándalos y dejó una estela de violencia e impunidad. Fue él quien impulsó a la “nueva generación” priista encabezada por Javier Duarte de Ochoa.

• Javier Duarte de Ochoa (2010–2016): su administración fue sinónimo de corrupción descarada, desvío de recursos, desapariciones forzadas y huida vergonzosa. Hoy, una libreta con la frase “Sí merezco abundancia” resume el cinismo de su época.

• Miguel Ángel Yunes Linares (2016–2018): prometió justicia y orden, pero terminó envuelto en denuncias por corrupción en el sistema de videovigilancia, improvisación, y la dolorosa sombra del asesinato de Valeria Cruz Medel en su mandato.

Todos ellos, más allá de sus discursos, fueron cómplices de un sistema que sumió al estado en el abandono.

El presente que aqueja a Veracruz, nos debe convocar a todos a una reflexión profunda y a sacudirnos la conciencia para ni olvidar ni perdonar a estos ex gobernadores, quienes nos llevaron a la miseria como pueblo y que por increíble que parezca hoy gozan de una terrible impunidad.

Una nueva etapa: Rocío Nahle y el despertar ciudadano

En 2024, tras años de caos, corrupción y desesperanza, Veracruz apostó por un cambio profundo. La elección de Rocío Nahle García como la primera mujer gobernadora de Veracruz marcó un parteaguas. Con más de 2 millones de votos, el pueblo le confirió una enorme responsabilidad: rescatar al Estado del colapso institucional.

Y aunque es imposible reparar en ocho meses lo que se corrompió durante más de 20 años, hay avances concretos que merecen reconocimiento. Nahle ha gobernado con vocación de servicio, dando resultados tangibles en diversos rubros como Finanzas Públicas, Bienestar social, Desarrollo económico e inversiones, Infraestructura y obras públicas, Educación, Salud, etc.

Como la primera mujer en ocupar este cargo, Rocío Nahle ha asumido la responsabilidad de representar, defender y apoyar a todas las veracruzanas, consolidando una agenda de gobierno con perspectiva de género y equidad.

El verdadero enemigo común

Pero no nos equivoquemos: el enemigo de Veracruz no es una persona, ni siquiera un partido. Es el sistema de corrupción, impunidad, delincuencia, desidia y olvido que gobernadores anteriores impusieron como una maldición.

Hoy más que nunca, los veracruzanos estamos llamados a la memoria, al valor cívico y a la acción colectiva. No se trata solo de exigir resultados, sino también de participar. La seguridad, la justicia y la prosperidad no llegarán de arriba hacia abajo: se construyen entre todos.

Un nuevo rumbo exige unión

Es prioritario enterrar 26 años de saqueo en el panteón democrático y comenzar un verdadero gobierno republicano. Rocío Nahle ha iniciado ese camino, pero será la sociedad quien determine su rumbo.

Hoy es momento de cerrar filas, de no fallarnos como ciudadanos. Veracruz merece más. Merece paz, justicia, bienestar y dignidad. Y ese cambio empieza por reconocer la verdad, por dejar atrás la apatía, por denunciar lo que está mal y por construir juntos lo que está bien.

¡Porque por amor a Veracruz, no podemos —no debemos— fallarnos!