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Algunos perros aprenden palabras escuchando conversaciones no dirigidas a ellos: Estudio

12 enero, 2026 | Tecnociencia

Algunos perros tienen una capacidad especial para aprender el nombre de sus juguetes y un nuevo estudio señalan que pueden hacerlo escuchando las conversaciones que sus dueños mantienen con otras personas y que no van dirigidas a ellos.

Al igual que los niños de año y medio, que son buenos aprendiendo de las conversaciones que escuchan y de las interacciones directas (cuando el objeto y su nombre se presentan en dos momentos diferentes), esos perros «superdotados» también destacan en el aprendizaje en ambas situaciones, señala un estudio que publica Science.

Aunque los perros destacan en el aprendizaje de acciones como ‘sentarse’ o ‘tumbarse’, solo un grupo muy reducido ha demostrado la capacidad de aprender nombres de objetos.

Son los llamados perros dotados para aprender palabras (GWL, por sus siglas en inglés). Entre ellos está Miso, un border collie de seis años, de Canadá, que sabe el nombre de 200 juguetes; Bryn de la misma raza y once años, del Reino Unido, que conoce por su nombre unos cien, o Augie, un labrador de 5 años y medio de Estados Unidos.

Los hallazgos sugieren que los perros GWL «pueden utilizar de forma flexible una variedad de mecanismos diferentes para aprender nuevas etiquetas (palabras) para objetos», según Claudia Fugazza, investigadora de la Universidad Eötvös Loránd (ELTE) de Budapest.

Los resultados también sugieren que esos perros «poseen habilidades sociocognitivas funcionalmente paralelas a las de los niños de 18 meses», indica el estudio.

En el caso de los niños, uno de los procesos de aprendizaje es a partir de conversaciones escuchadas pasivamente entre adultos, para lo que deben observar la mirada y la atención de los hablantes, detectar las señales comunicativas y extraer las palabras objetivo de un flujo continuo de habla.

El equipo probó la capacidad de diez perros GWL para aprender el nombre de dos juguetes mientras su dueño hablaba de este y se lo mostraba a otra persona. Los animales se sometieron a sesiones de dos minutos durante cuatro días.

Posteriormente, cuando el dueño le pidió que fuera a otra habitación a buscar el nuevo juguete, que estaba mezclado con otros, se comprobó que siete de diez perros habían aprendido los nombres.

«Nuestros hallazgos demuestran que los procesos sociocognitivos que permiten el aprendizaje de palabras a partir del habla escuchada no son exclusivos de los seres humanos», dijo la también firmante del artículo Shany Dror, de la Universidad de Veterinaria de Viena.

En las condiciones adecuadas, «algunos perros presentan comportamientos sorprendentemente similares a los de los niños pequeños», agregó.

Los animales también superaron un segundo reto. Los propietarios primero mostraban el juguete al perro y luego lo ponían en un cubo. Solo pronunciaban el nombre del muñeco cuando este estaba ya fuera de la vista de los animales.

Esta estrategia crea una separación temporal entre ver el objeto y oír su nombre, pero la mayoría de los diez perros aprendieron con éxito los nuevos nombres.

Los perros GWL son extremadamente raros y sus notables habilidades para aprender palabras probablemente reflejen una combinación de predisposiciones individuales y experiencias vitales únicas, por lo que los autores no sugieren que todos los perros aprendan de esa manera.

Los GWL constituyen «un modelo excepcional para explorar algunas de las capacidades cognitivas que permitieron a los seres humanos desarrollar el lenguaje», consideró Dror.

Con información de EFE /Foto: Ilustrativa de Pexels