Este próximo sábado, en la función de “Por nuestro legado”, hará su debut dentro del boxeo profesional Roberto Chávez, sobrino de la leyenda del boxeo, Julio César, y que promete dejarlo todo en el ring para construir su propia historia.
Estamos cerca de tu debut como boxeador profesional, ¿cómo te sientes a días de que esto suceda?
Me siento muy contento. Se me da la oportunidad de cumplir este sueño de debutar profesionalmente. Han sido entrenamientos muy duros, el peso de ser Chávez es muy grande; en las redes hay comentarios buenos y también malos, pero eso depende de como lo tomes, yo lo hago de forma positiva.
¿Qué te ha consejos te ha dado Julio César Chávez?
Siempre van a existir las comparaciones y mi familia dejó la vara alta y la tenemos un poco difícil. Pero, lo que me dice mi tío es que lo haga por mí, porque si lo hago por el apellido será un peso muy grande. Construiré mi propio legado. Traemos el apellido, será un impulso y todo lo iremos construyendo poco a poco.
Sabemos de donde viene el amor por el boxeo, pero, ¿en qué momento te das cuenta que esta disciplina es parte de tu vida?
Tenía como 12 años. Mi mamá me tenía en deportes de contacto como karate o tae kwon do, pero tenía espinita como si no me llenara y un día le comenté que le dije que quería entrenar boxeo. A los 13 años comencé a entrenar en el ISDE y llegué a pensar que no me gustaba, me escapé y fui al gimnasio de mi familia y ahí me quedé. Desde el primer sparring que tuve me di cuenta que me encantaba el boxeo.
A partir de ahí, ¿cuánto tiempo pasó para que tuvieras tu primera pelea como amateur?
Pasaron 6 meses. En este tiempo tuve 20 peleas amateur, de las cuales gané 19 y perdí la primera. Inicié con derrota, pero eso habla de que no siempre es ganar. No importa cuantas veces te caigas, sino de las que te levantas. Tiempo después me enfrenté con el muchacho y gané. Al bajar del ring si llegué a pensar si no era lo mío, pero una mala pelea no te hace mal boxeador.
¿Qué tan distinta es una preparación de cara a una pelea profesional?
Muy diferente. La condición, la corrida, los sparrings son más intensos, los costales. Todo tenemos que aumentar de intensidad. Nos la tomamos muy enserio en el gimnasio.
¿cuáles son tus cualidades arriba del ring?
Soy muy sereno y no me desespero. Sé buscar el momento exacto de donde y cuando meter el golpe. Muchas personas al primer golpe se pican. Abajo del ring soy amistoso, humilde y siempre le muestro mis respeto a mi rival.
En lo personal, ¿en qué forma ha influido el boxeo?
Me ha salvado de muchas cosas. Un joven, en Culiacán y de mi edad, puede agarrar muchos caminos. El deporte es bueno, porque te mantiene en mente ocupada, es sano, además de que te da perseverancia. Antes tenía amistades que sentía que me distraían del boxeo y preferí alejarme.
¿Cómo es Roberto debajo del ring?
Soy una persona totalmente distinta a la que está arriba. Soy muy amistoso, social. Quiero ser chef. También me gusta ver series y me encantan los autos.
¿A quién le dedicas tu debut?
Se la dedico a mi familia, porque siempre ha estado de mi lado. A mi mamá, papá, hermanos, tíos que siempre me han encaminado. También a todo Culiacán.
¿Cuál es la meta que tienes trazada?
Muchos dicen que quieren ser campeones del mundo y si Dios me lo permite, adelante. Pero mi meta es que quiero dejar huella en el boxeo. Que la gente me vea y digan que soy un buen boxeador. Mi sueño es siempre ayudar a las personas que más necesitan.
¿Qué le dirías a aquel niño que empezó a entrenar?
Qué le siga echando ganas, porque en ese tiempo no tenía ni equipos de boxear. Las puertas se te abrirán. Desde niño he tenido la frase: “Persistir y no desistir”.














