En Veracruz se fortalecen las raíces mexicanas: diputado Esteban Bautista  —  México llama a reforzar en CELAC la integración regional ante la escalada en Oriente Medio  —  Diputada denuncia intimidación tras votar contra reforma electoral  —  Sheinbaum analiza mover elección judicial y revocación de mandato al 2028  —  Sheinbaum celebra diálogo entre Cuba y EU  —  Entre Amigos de Parranda 'Generación R' lanza su primera canción inédita (+video)  —  Suman más de 7 mil personas liberadas por ley de amnistía en Venezuela  —  Confirma ejército de EU caída de avión cisterna Stratotanker en Irak  —  Donald Trump asegura que la guerra de Irán 'avanza rápidamente'  —  Vinculan con el Estado Islámico a autor de tiroteo en universidad de Virginia  —  Gobierno de EU califica como 'algo terrible' tiroteo en sinagoga de Michigan  —  Revisan Plan B en Palacio Nacional durante horas y salen sin acuerdos  —  Sheinbaum descarta riesgos de terrorismo de Medio Oriente durante el Mundial 2026  —  Yo nunca garantizo votos: asegura Ricardo Monreal sobre el Plan B  —  Sheinbaum anuncia iniciativa para homologar investigación de feminicidios en todo México  —  Petróleo brent sube 10%; se ubica en 101 dólares tras advertencia de Jamenei  —  Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin y Arabia Saudí informan de nuevos ataques  —  EU podría realizar una “toma de control amistosa” de Cuba  —  Reportan un tiroteo contra el consulado de EU en Toronto (+Video)  —  Se intentó capturar vivo a 'El Mencho', pero abrió fuego contra militares: Sedena

Estudio comprueba que las ratas aprenden a jugar a las escondidas

13 septiembre, 2019 | Tecnociencia

El escondite es un juego al que casi todo el mundo ha
jugado, pero lo que representa una novedad es hacerlo con una rata. Expertos de
la Universidad Humboldt de Zúrich han enseñado a estos roedores a jugar y,
según parece, se les da bien tanto ocultarse como buscar.

El estudio que publicó este jueves en la revista Science presenta
un novedoso paradigma para el estudio de la neurobiología del comportamiento
lúdico de los animales, indicó.

Las ratas que aprendieron este juego infantil no recibían
como premio alimento, sino que los expertos las recompensaban interactuando con
ellas de forma divertida, como haciéndoles cosquillas o con caricias.

Los científicos enseñaron a las ratas una versión
simplificada del escondite adaptada a una versión entre roedores y humanos y
bastaron unas semanas para que fueran capaces de jugar, tanto a esconderse como
a buscar, “desempeñando cada uno de ellos con un elevado nivel de competencia”,
agrega la nota.

Cuando las ratas tenían que encontrar a un humano, lo hacían
sin detenerse hasta dar con su escondrijo, mientras que cuando era su turno
para esconderse permanecían quietas hasta ser descubiertas, explicó la firmante
principal del estudio, Annika Reinhold.

Los resultados muestran que “los animales se convirtieron en
jugadores estratégicos que empleaban búsquedas sistemáticas, señales visuales e
investigación de escondites anteriores de sus homólogos humanos”.

A la hora de esconderse, los roedores, que mostraron su
preferencia por meterse en cajas de cartón opaco antes que en otras
transparentes, permanecían en silencio.

Los autores también observaron en las ratas vocalizaciones
únicas para cada rol del juego y las grabaciones neuronales revelaron una
intensa actividad en la corteza prefrontal que variaba al ritmo de los eventos
del juego.

Las características inherentes del comportamiento lúdico en
animales -libre, sujeto a reglas y sin beneficios más allá del juego-
dificultan la evaluación aplicando los métodos tradicionales de la
neurociencia, frecuentemente basados en un estricto control y condicionamiento,
por lo que se sabe muy poco sobre la prevalencia o la base neural de los
comportamientos lúdicos en los animales.